Mariela Castañeda

Cantautora, Oradora y Escritora Cristiana

En el pecho de mi amado

Juan 21:20

“Pedro, volviéndose, vio que les seguía el discípulo a quien Jesús amaba, el que en la cena se había recostado sobre el pecho de Jesús y había dicho: Señor, ¿quién es el que te va a entregar?"

Un día leyendo la palabra me encontré con éste verso y enseguida vino a mi mente ésta escena. Y el Señor me dijo no lo veas a él vete a ti. Esto despertó en mí una sensación de amor, tranquilidad, paz, seguridad, consuelo y descanso. Naturalmente estamos acostumbrados a buscar todo esto en cosas y personas. Y no pienso que esté mal, hay cosas que son buenas y personas que son buenas que nos pueden ayudar. Sin embargo, Dios desea que corramos a sus brazos a buscar lo que necesitamos, llámese como se llame. Cuando las presiones aumentan y la situación se hace difícil. Cuando las situaciones de la vida nos abruman, la respuesta que debe tener nuestro ser es inmediatamente correr a recostarnos en el pecho de nuestro amado donde hallaremos el descanso, el consuelo, la paz, la seguridad, el amor y la aceptación que necesitamos. Llega el momento en nuestra vida, tarde o temprano, que alguna situación nos llevará a desarrollar una relación con Dios tan cercana que en nada de lo que siempre estuvimos acostumbrados a buscar lo que necesitábamos lo vamos a encontrar. ¿Sabes por qué? Porque Dios quiere que dependas de Él. La fuente de todo lo que necesitas es Jesús.

Hubo un tiempo en mi vida que estuve apoyada en mi propia prudencia, donde todo me “salía bien”, donde yo tenía el control de todas las cosas a mi alrededor, me creía una mujer fuerte. Pero llegó el momento donde todo comenzó a tambalearse en mi interior y todo lo que tenía bajo control se comenzó a descontrolar. Sentía que nadie me comprendía. Me sentía sola y aislada. Tenía problemas de comunicación con las personas. No encontraba la solución en otros, ni en cosas. Pero cuando me detuve a pensar el Señor me dijo: “ Ya no quiero que corras a otros u optes por otras soluciones o escapes, ahora quiero que te apoyes en mi, que me busques a mi, yo te entiendo perfectamente aunque ni tú misma te entiendas. Mi amor por ti es incondicional, es largo, ancho, profundo y alto. Yo perdono tus pecados, yo quito tu pecado, y me olvido de tu pasado, mi amor echa fuera el temor. No pierdas tu tiempo en este momento en buscar consejo, ayuda, amor en otros porque llegó la hora de que te acerques a mi”. Cuando el Señor me hablo esto entendí porque sentía que nadie me entendía y sentía que nuestras conversaciones no llegaban a ningún lado. La razón era que Dios quería que yo me acercara a Él en intimidad y experimentara personalmente las dimensiones de su amor.

En esta porción de la palabra podemos apreciar la relación tan cercana y de confianza que tenían Jesús y el discípulo amado. Tanto que el discípulo recostaba su cabeza en el pecho de Jesús con entera confianza además de recibir el calificativo de “discípulo amado”.

Dios no busca que nosotros simplemente practiquemos una religión y hagamos ciertos rituales, o repitamos ciertas oraciones para agradarle supuestamente a Él. Nuestras obras delante de su infinita perfección son como trapo de inmundicia. Dios está interesado en que desarrollemos una relación cercana con Él y su palabra porque por medio de esa relación Él deposita todo su amor en nosotros y en intimidad con Él seremos transformados a su gloriosa imagen. De esta manera no tendremos que actuar por nuestras propias fuerzas para agradarle sino que le conoceremos y porque le amamos caminaremos en rectitud delante de su presencia. Hace pocos días atrás mire una de mis fotos y el Señor me dijo “sabes, tú eres mi niña consentida”. Esto llenó de tanta alegría y gozo mi corazón y pude darme cuenta de que desde que estoy buscando más su presencia en intimidad, más lo escucho, más me habla, mas me ama, mas me consiente y mas lo amo.

Cuando tenemos una relación cercana con Jesús, comenzamos a conocerle y Él se hace real en nuestras vidas. Empezamos a ver su carácter, por ejemplo, que es un Ser con palabra. Recuerdo cuando en mi adolescencia esta cualidad existía en el carácter de la mayoría de los hombres de aquel tiempo, pues ellos daban su palabra y se sentían comprometidos a cumplirla y lo hacían. Hoy en día se ha perdido esta cualidad tanto que hemos llegado al punto de tener que firmar un documento legal o contrato. Pero Dios no es así, al tener compañerismo por la fe nos damos cuenta que Él no es hombre para mentir ni hijo de hombre para que se arrepienta y por eso Él cumple lo que promete; y por medio de esto aprendemos a confiar en Él.

La confianza está basada en una relación que con el paso del tiempo no te defrauda. En intimidad con Dios podemos saborear esa dulce confianza que nos hace sentir seguros, tranquilos y en paz, sabiendo que Él está a cargo de todo. Como dice la salmista Any Puello en una de sus canciones “No me importan ya los problemas, en tus manos mi vida está”.

El 2 de mayo pasado Dios me hablo específicamente acerca de ciertas cosas en mi vida a través de unos jóvenes, y esa foto que se observa allá arriba capturó el momento cuando ellos me estaban dando el abrazo del Padre. En ese justo momento recordé éste pasaje donde el discípulo amado recostó su cabeza en el pecho de Jesús. Pude sentir todo su amor, compresión, consuelo por todo el proceso que me ha tocado atravesar durante estos años. Por todo el sufrimiento que pasé en mi niñez, adolescencia y parte de mi adultez. Y cada vez que veo esa foto y recuerdo ese pasaje Dios me dice “no estás sola, cada lágrima que has derramado yo no la he olvidado, en medio de toda situación Yo tu papá, tu novio, tu esposo, tu mejor amigo he estado siempre allí, no busques en otros lo que sólo puedes encontrar en mi”. Dios siempre ha estado allí en los momentos más difíciles de nuestras vidas, ha visto todo, nada es una sorpresa para Él y en el momento que menos lo imaginemos el convertirá toda nuestra tristeza en alegría. Pero mientras esperamos podemos recostar nuestras cabezas en el pecho de Jesús, descansar en El, tener paz en medio de la tormenta y muy cerca oír los latidos de su corazón y caminar al ritmo de ellos. El ritmo de la dirección de Dios que trae beneficio para nuestras almas, echa fuera la confusión, la indecisión y las malas decisiones.

El deseo de Dios es que nos enamoremos perdidamente y con locura de Él. Pues Él nunca falla. En mi caso particular Dios me dijo que me iba a enamorar y ahora no solo huelo la fragancia de su presencia sino que me hace sentir cosquillas en mi estomago como si fuera una adolescente enamorada. Él quiere ser nuestro todo, pues siendo nuestro todo viviremos una vida de felicidad, gozo, paz y alegría. Él no defrauda, no traiciona, no abandona, no nos desampara, no nos rechaza y tampoco nos avergüenza.  Para Él somos estimados, Él se deleita en nosotros cuando le adoramos.

Sea lo que sea que estés atravesando, este dentro de este paquete o no, quiero que sepas que Jesús quiere que corras a sus brazos pues te quiere dar todo el amor que necesitas. Mientras escribo estas líneas, el Señor me ministra que hay una chica llamada Estefanía que la hicieron abortar y siente el dolor en su corazón. El Espíritu del Señor te dice “por cuanto te has acercado a mi y te has arrepentido a partir de esta hora te hago libre de la culpabilidad, los recuerdos del pasado, y la condenación. El infierno no te pertenece pues Yo quité el pecado y el oprobio”.  El Señor te dice que eres una mujer fértil en el nombre de Jesús, que Él te ama y te recibe con los brazos abiertos.

En el pecho de mi amado

Mariela Castañeda
Mariela Castaneda
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3 Respuestas

  1. Muy bonito el artículo, es increíble el poder del Señor y todo lo que es capaz de transmitirnos.
  2. Amén, así es María. Bendiciones!
  3. Wow! Tu eres en bella por dentro y por fuera..,y siemore pienso que tu sientes o sabes por lo que estoy pasando...sera Dios que te lo dise...te admiro y estoy muy contenta con todo lo queas logrado...wow! Una cantante profesional..,que bueno...no te olvides nunca de me...eres el tipo de mujer que me gustaria tener como hermana y amiga...eres una lider...eres como un Angel en la tierra...te quuero mucho...porque puedo ber el rostro de Jesus en ti...gracias por tus palabras tan bellas que me dan alivio y esperanzas...si es verdad solo tenemos a Dios y solo a el lo necesitamos....en momentos dificiles...que Dios tebendiga....te as ganado una corona en el cielo....